viernes, 14 de septiembre de 2007

Leyendas del Valle: APATA

Diario LA VOZ de Huancayo, Jueves 4 de Setiembre de 1980.

Por: Alberto Benza González

Leyenda de la Virgen de Cocharcas:

Cuenta la tradición que un indio de Cocharcas (Apurimac) llamado Sebastián Quimichu que sufría de incurable enfermedad, había oído hablar de los portentosos milagros de la Virgen de Copacabana (Bolivia) a cuya localidad se trasladó venciendo toda clase de obstáculos, alentado por vivas esperanzas de curación.

Como resultado de sus ruegos y fe puesta en la Virgen, muy pronto quedó curado de su mal y en gratitud a su benefactora obtuvo una imagen identica a la de Copacabana, a la cual hizo bendecir y trasladó a su tierra natal, instalandola provisionalmente en una capilla que años despues fue sustituida por el monumento que se erigió.

La famaque desde entonces adquirió en la región la Virgen de Cocharcas por los milagros de los que era autora fue extendiéndose crecientemente por todo el Perú, y desde diversos lugares se solicitaban réplicas de la sagrada efigie. Fue así que, atendiendo la demanda de las feligresías de Concepción, Orcotuna y Jauja, fueron enviadas en sus respectivas andas tres imágenes "hermanas" para las iglesias de esos pueblos.

Las dos primeras llegaron a su destino sin novedad. Pero con la que hiba a Jauja sucedió algo raro, pues, al llegar los cargadores a la altura de Apata notaron que el anda se sentia cada vez más pesada, hasta que se hizo imposible moverla. Interpretado ese hecho como un deseo de la Virgen de quedarse en el cercano pueblo, se adoptó la decision de conducirla a él tornándose entonces el anda sumamente liviana.

De esa manera la Virgen ingresó Apata un 8 de setiembre para erigirse en su patrona en medio de solemenes honores que ahora se renuevan anualmente.[1]

La Leyenda del Cerro Hualars Huaño

En el camino de Apata a Uchubamba hay un elevado cerro en cuya base puede verse adherida una curiosa roca que aparece una representación de dos seres humanos recostados. Se le conoce con el nombre de Cerro "Hualars Huaño" (Hualars: Muchacho; y Huaño: Muerto), y al respecto dice la leyenda que cierta tarde dos pastorcillos que cuidaban su rebaño en el campo repararon en que había desaparecido algunas ovejas, por lo cual temerosos del castigo que podría recaerles a causa de su descuido optaron por huir hacia Uchubamba, cayendo rendidos al pie de un cerro luego de varias horas de caminata.

Al día siguiente, los padres que habían salido en busca de sus hijos los encontraron inertes. El intenso frío de las alturas los había petrificado.[2]

La Piedra de Tulunco

Los que visitan Apata no resisten a la tentación de programar una excursión al bello paraje de "Tulunco" donde se yergue la gigantesca piedra que atestigua allí el proceso de los tiempos geológicos. Refieren los viejos lugareños que dos agraciadas muchachas que cumplían sus faenas pastoriles en la puna de "Auquicancha" fueron sorprendidas un día por su padre cuando departían con sus enamorados, y ante la colera demostrada por aquél las dos aterrorizadas hermanas emprendieron veloz huida cueta abajo.

El padre, al no poder darles alcance, profirió uan tremenda maldición que de inmediato convirtió a las fugitivas en piedras, la menor de las cuales fue rodando hasta el río Mantaro, siendo arrastrada hasta las cercanías de Huancavelica.

La otra permanece en el lugar de su primitivo encantamiento y se dice que en las noches de luna llena recobra su condición humana y entona tristes canciones clamando por un pronto reencuentro con su hermana.[3]
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[1] Martínez González, Julia
, información oral, Apata, 1977.
[2] Benza Avellaneda, Ricardo, información oral, Apata, 1975.
[3] Garcia Cuadrado, Augusto, información oral, Apata, 1979.